
Impugnación del alta médica en procesos de incapacidad temporal
Redacción ASECOPS.-
Muy relacionado con el elevado grado de absentismo, la impugnación de los partes de alta médica emitidos por los facultativos del servicio público de salud vuelve a situarse en el centro del debate jurídico y laboral. En los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes, el alta expedida por el médico de atención primaria o por la inspección médica se asume habitualmente como el cierre natural del proceso, aunque no siempre coincide con la percepción de la persona trabajadora sobre su estado de salud.
La dualidad de funciones del facultativo —como profesional sanitario y como colaborador en la gestión de la Seguridad Social— puede generar tensiones cuando el paciente considera que no está recuperado para reincorporarse a su puesto. Aun así, la ley es clara: el alta médica tiene efectos inmediatos y obliga al trabajador a volver al trabajo al día siguiente, sin que la impugnación suspenda esa obligación.
Para las empresas, especialmente en sectores donde el grado de absentismo es crítico, estos procesos tienen efectos directos en la organización del servicio. La reincorporación inmediata obliga a ajustar turnos y valorar si la persona trabajadora está en condiciones de desempeñar sus funciones con garantías. Las ausencias tras el alta pueden derivar en sanciones o incluso en la extinción del contrato por abandono del puesto.
El debate sobre la impugnabilidad del alta médica sigue abierto y afecta tanto a la protección del trabajador como a la seguridad jurídica de las empresas. En un contexto donde la gestión de la incapacidad temporal es cada vez más compleja, conocer el alcance real de estos procedimientos resulta esencial para evitar conflictos y garantizar el cumplimiento normativo.

La geolocalización se ha convertido en la prueba más efectiva, clave y preferida por los tribunales para sancionar a los trabajadores
Fuente: ECONIMIST & JURIST.-
La geolocalización se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para controlar el cumplimiento de la jornada laboral. Lo que hasta hace unos años dependía casi exclusivamente de testigos o de la presencia física de un supervisor, hoy puede quedar registrado mediante los sistemas de localización instalados en vehículos, dispositivos o aplicaciones corporativas.
Precisamente sobre el valor probatorio de estos sistemas acaba de pronunciarse el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que ha confirmado la sanción impuesta a un vigilante de seguridad después de que la empresa acreditara, mediante geolocalización, fotografías e inspecciones, que había abandonado el recorrido de vigilancia para acudir a una cafetería, alterado el itinerario asignado y permanecido dentro de un tren desatendiendo las funciones de custodia que tenía encomendadas.
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La tormenta perfecta en empleo: envejecimiento, absentismo y falta de relevo tensionan la continuidad de sectores clave
Redacción ASECOPS.-
Para encarar los próximos 4 años el mercado laboral entra en una fase de presión simultánea: menos reposición de talento, condiciones difíciles para sostener la actividad y un absentismo elevado. El resultado es un riesgo creciente para la continuidad operativa y para el cumplimiento de nuevas exigencias.
La “tormenta perfecta” que se perfila para los próximos años responde a una causa común: el desajuste entre la demanda de trabajo y la disponibilidad real de personas para cubrirla. En numerosos sectores, el envejecimiento de las plantillas y la baja incorporación de talento joven se combinan con la penosidad del puesto (turnicidad, esfuerzo físico, jornadas exigentes) y con salarios que no terminan de compensar. A esa mezcla se suma un absentismo elevado, que convierte el “número de trabajadores” en “disponibilidad efectiva” bastante menor.
El fenómeno es global dentro de la economía: transporte de mercancías y conductores, construcción y oficios técnicos, metal y mantenimiento, y servicios como hostelería y restauración muestran patrones similares. En el transporte, la falta de chóferes se traduce en paralizaciones y cuellos de botella; en la construcción, la demanda de vivienda e infraestructuras choca con la escasez de mano de obra cualificada; en el mantenimiento y el metal, la competencia por perfiles técnicos alimenta la rotación; y en la hostelería, los turnos partidos, las jornadas prolongadas y la obligación de cubrir festivos y fines de semana vuelven insostenible la estabilidad de plantillas, especialmente en temporadas altas. Incluso en el ámbito sanitario, el agotamiento y el burnout elevan las bajas y favorecen la salida hacia mercados con mejores condiciones.
La conclusión común es que el modelo tradicional —“ofrecer empleo y que el trabajador se adapte”— ya no funciona. Quienes no ajusten salarios, flexibilidad de turnos e inversión en tecnología para reducir carga y automatizar tareas repetitivas verán que el tamaño de la plantilla se estrecha por pura demografía.
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